27-01-09

Entre melancolías de veranos ..

Nublado a parcial como Hizzymi, chuata este clima afecta!!!, lo que es yo estoy en el transe de revivir mis años de niñez y volver a dar oportunidad a los recuerdos de enmendar el pasado, por otra no quiero saber de nada y solo quiero estar en mi nido y no salir de ahí, no quiero que avance el tiempo y no quiero responsabilidades, quiero descansar, no quiero desilusiones, estoy chata de la vida y su falta de criterio….

Entre recuerdos y sensaciones aparece un amigo (con ventajas ejem….), en el ciber espacio que me recuerda las tonteras que hice en mi adolescencia y el sabor, el olor y los paisajes de mi barrio: La Chimba era el nombre dado al sector norte del Santiago de Chile colonial, dedicado a labores agrícolas y poblado desde el periodo prehispánico por familias indígenas. Con el tiempo, a estos asentamientos indígenas, dedicados a la servidumbre, se fueron sumando los artesanos. Por su tranquilidad y aislamiento de la ciudad, ya que se debía atravesar el río Mapocho, algunos predios de la zona fueron cedidos a conventos y monasterios. En 1647 se fundó la Recoleta Franciscana, lugar de culto de los habitantes de La Chimba. Un siglo después, se instaló la Recoleta Dominica. En 1770 se construyó el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de San Rafael. Para minimizar su aislamiento, en 1772 se comenzó a construir el Puente de Calicanto para unir las dos riveras del Mapocho, sólo conectadas por un puente de madera. Durante el gobierno de Bernardo O´higgins se creó en La Chimba el Cementerio General, inaugurado en 1821. Durante el gobierno de José Manuel Balmaceda, se inició la canalización del río Mapocho, lo que significó el derrumbe del histórico Puente de Cal y Canto. La obra, finalizada en 1891, permitió contener las crecidas del torrente y otorgó una mejor conectividad entre la Chimba y Recoleta y el centro y sur de la ciudad, gracias a la construcción de puentes de acero que reemplazaron a los viejos puentes de madera. El Gran Mercado de Abastos de la Ciudad”, la Vega Central fue fundada en 1895 por don Agustín Gómez García, opulento vecino de la zona que comerciaba frutas, verduras y hortalizas. Debido a la canalización, otras construcciones modificaron el paisaje urbano: en los inicios de la Cañadilla (hoy avenida Independencia) se inauguró el Instituto de Higiene (1902), mientras que entre la Cañadilla y la avenida La Paz se concluyeron los galpones de la Vega Central en 1916. El carácter que tubo la Chimba a fines de siglo XIX, y los que fueron los inicios del 1900, demuestran tener hoy en día una amigable relación con la cocina chilena. A su vez, en Recoleta continuó el proceso de creciente urbanización, que en su parte más oriental significó, en 1912, la creación de la Población León XIII, para familias obreras católicas. Además, se inició la transformación del árido cerro San Cristóbal en un gran espacio público, instalándose la famosa Virgen del Cerro, en 1908. En los inicios, la Vega tenía una extensión de una manzana y comprendía innumerables callejuelas y cinco grandes patios, que albergaban cada uno de ellos, en forma ordenada, distintos productos; tales como, carnes, pescados, mariscos, verduras, frutas, conservas y frutos secos entre otros. Fue de este modo entonces, cuando se denomina a la Vega Central con el nombre de Chimba; situada en el extremo sur de los barrios que hoy se llaman Independencia y Recoleta. La Chimba hoy en día, es el resultado de tres grandes influencias culinarias, la Indígena, la Española y la Franco-Alemana, juntas forman lo que conocemos como “Cocina Criolla”. Nuestros indígenas de Norte a Sur y de Costa a Cordillera, nos entregan las materias primas propias de nuestra tierra, complementándose con las traídas por los Españoles a mediados del siglo XVI, así asientan las futuras bases de nuestra alimentación, que luego con la llegada de inmigrantes Franceses, Alemanes e Italianos dan forma a una cocina ecléctica, llena de matices con sabores que van de los más rústicos a los más sofisticados. Nace de este modo la “Alimentación Colonial”. En este comercio confluyeron también chinganas, bares, burdeles y otros espacios de sociabilidad popular. Pese a estos cambios, durante el siglo XX la Chimba y Recoleta mantuvieron un carácter más autónomo que el resto de Santiago. En esto colaboró la creciente inmigración árabe y luego coreana que se radicó en el sector de Patronato, convirtiéndolo en un activo polo comercial. En tanto, el barrio Bellavista comenzó a ser habitado por numerosos artistas y escritores, como el poeta Pablo Neruda, quien vivió en su casa “La Chascona”, ubicada en el corazón de este barrio. A partir de la década de 1980, Bellavista adquirió una fisonomía más bohemia y gastronómica, pero sin perder su impronta artística que lo ha convertido en un gran punto de encuentro, emplazado en la vieja Chimba de Santiago

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