
Veamos este cumple fue distinto a los demás, punto uno no quería celebraciones, y no es porque no tenga que celebrar, más bien estoy feliz como estoy, no quería torta, ni invitados, ni regalos, ni cantos, hasta me parece cruel celebrar a esta edad, “tamos vieja, no me lo recuerden tan explícitamente”, la cuestión es que estaba feliz con mis mensajes, mis facebook, con felicitaciones, de verdad que con eso me daba por pagada, me fui sin mencionar este acontecimiento a un paseo al campo con amigos, los niños felices, un rico asado, etc., llegamos re tarde, cuando vi los celulares tenia dos llamadas perdidas, bueno increíblemente esas llamadas eran de mi padre que no se de él hace como cinco años, uf!, que lata por que hace unas semanas atrás tenia todo un discurso para darle pues supuestamente pasaría por Valparaíso a buscarlo, pero en fin, no fui, no quise, la carta era muy cruda y creo que me arrepentí, en la noche estuve con los amigos hasta tarde, como nunca el domingo nadie se levanto, estábamos todos agotados, de repente un poco antes del medio día, llamó, como si nada, le conteste, y conversamos lo trivial, no se que pensar, pero al menos estuvo presente de alguna forma, esa tarde llame a mi madre para contarle de esta aparición, entre conversa me dice que me envió una encomienda habitual en ella, hoy la fui a buscar me manda material para hacer clases, lo curioso es que en una hoja estaba un recorte de flores y decía “feliz cumpleaños capullito de rosa” plop!, quede sin habla, no se que pensar, más que nada que un cumpleaños puede ser especial solo con palabras esas palabras que no dicen nada, más que palabras es el gesto ese gesto que dice mucho mas que las palabras, talvez es solo el pensamiento en un minuto que muchas personas pensaron en mi me hace sentir que fue un feliz cumpleaños.