28-12-07

lo bueno y lo malo del 2007


Hoy me bombardean con imágenes crueles, el hambre y la desnutrición de los niños, la miseria que nos rodea, la extrema pobreza de un país, guerras, torturas a niños, abortos explícitos, el mundo como decae con sus cambios de clima y la destrucción del medio ambiente, no encuentro la coherencia que tanto buscamos como ser humano, no encuentro el enlace de mi vida con el mundo, como puedo yo ayudar a otros desde mi humilde hogar, es claro que como profesional de la educación puedo entregar mucha información sobre como cultivar el respeto al medio ambiente, pero como combatir la cultura de los ochentenos parece que somos muchos los sobrevivientes de esta década, que somos muy consumistas, disfrutadores por excelencia, que nos hacemos los sordos y ciegos no queremos ver a nuestro alrededor al menos los jóvenes tiene conciencia pero los nuestros no queremos ver, que puede ser peor que no querer ver lo que nos rodea, ver solamente lo placentero, no queremos aceptar nada que nos provoque mal estar ahora mismo un caso imposible e inimaginable personal, yo estoy operada para no concebir, cortada ligada y más encima me sacaron una trompa por otros motivos y a pesar de mi 99% de infertilidad estoy pasando “susto” la primera reacción “no, no quiero, no imposible, otra vez no”, la primera opción sin duda es agachar el moño y asumir…, no podría jamás, pensar ni siquiera en abortar no entiendo esa cultura del aborto por que llegar a matar a tu propio hijo es algo que no puedo comprender, la verdad es que siento que no puede ser una persona 100% normal una persona que se atreva a matar, hoy pensé en todo lo que no me gusta ver, sin duda lo peor y lo mejor de este año fue conectarme con la realidad de la vida, para mi fue lo bueno y lo malo el poder reflexionar en momentos muy felices y muy deprimentes de este año abrir un mail con las imágenes mas terribles me hizo ver lo afortunada que soy, esas imágenes ayudan a comprender lo miserable y amargado que a veces podemos ser, el poder sentir el sufrimiento ajeno, el poder conectarse con el mundo a través de los problemas que podemos solucionar, pero no queremos aceptar, ni asumir.