Ayer me hicieron un regalo que deseo tanto y no puedo tener; ya que muchas veces me gustaría ser niña y no pensar nada más que en jugar, no preocuparme por como vivir y disfrutar de lo mínimo, jugar todo el día con arena en la orilla del mar, caminar y mirar el paisaje sin tener rumbo, escalar un cerro y no cansarme, estimularme con la vida de las hormigas, tener mi cabeza ocupada en imaginarme en un cohete en el espacio y mi cuerpo en una caja de cartón, en fin quiero volver a vibrar con la simpleza de las cosas y no saber, ni entender el poder. Este fue mi regalo que me hizo meditar en lo bello que es ser niña…