23-05-11

Y la muerte llego en un día especial

La muerte llegó, aunque uno sabe que estará frente a uno, ella se encarga de descomponerte, llegó para quedarse y llego para enseñar, la muerte me enseñó a amar, a entender el profundo amor y el sentido de la vida, ese sentido que cautiva el alma, amor, el amor más profundo a la vida, esa vida perfecta que nunca tendremos no podemos amar, debemos amar los segundo de felicidad esos instantes perfectos que son el fruto de mucha fuerza, sacrificio, el momento más bello de estar con los hijos,  de poder mirar al ser amado, sobre todo el sentir amor al prójimo ese al que he escrito mil veces, al que dedico segundos de mi día a día, en saludar, al agradecer por escuchar, al que nos atiende, al amigo que nos escucha, al que nunca conoceremos, al que podemos ayudar desinteresadamente y aunque muchas veces la vida nos de vuelta la cara de dolor, debemos seguir en esta lucha por amar, la muerte me enseño amar y no juzgar, aunque es muy difícil aprendí a no caer en la estupidez humana de la crítica, amar incondicionalmente, el secreto de la muerte es ¿cuánto has amado?.