21-09-08

GRANDE BENITO!!!!!


La verdad no tengo ídolos, no soy fanática de nada, pero si quiero aplaudir al único hombre que admiro en este Chile, si solo un político fuera al menos parecido a Benito, Chilito seria otra cosa. Pertenece a una familia religiosa y extensa de diez hermanos (cinco mujeres y cinco hombres) de clase media alta de Santiago, todos educados en colegios católicos. Es Ignaciano de corazón y durante su Enseñanza Media fue campeón de atletismo. Durante sus años con los Jesuitas, la congregación no sólo buscaba y enseñaba una excelencia académica sino que también inculcaba el servicio a los demás. Allí tuvo la oportunidad de conocer las dos caras de la exclusión social y el abandono de muchos chilenos. Casi al terminar el colegio tuvo un accidente lo que implicó que se quedara en Chile y no siguiera su carrera deportista. Fue así como ingresó a Psicología en la Universidad Católica y conoció a quien hoy es su esposa, Lorena. Durante sus años de estudiante universitario su primer encuentro con la realidad de la pobreza fue cuando contrataron a un grupo de estudiantes para recorrer todo Chile evaluando la capacidad intelectual de niños en condiciones de extrema pobreza, "me implicó un baño acerca de la realidad social chilena muy fuerte del punto de vista de mi profesión. Vi los grandes déficit provocados por la carencia de estimulación temprana". La opción por la pobreza de Benito viene desde su familia, "esta elección se ha ido construyendo históricamente desde mi familia, el colegio. Hubo un quiebre cuando tuve el accidente a fines de cuarto medio y tuve una profunda reflexión de la cual surgió una apertura de mundo distinta. Me encanta escribir poesía, estar con amigos y amigas, todo este mundo se comienza a abrir porque cuando practicaba atletismo me veía privado de todo eso. Y se me abrió todo un mundo de servicio que lo había tenido en la enseñanza media pero en forma limitada producto al tiempo que le dedicaba al atletismo". Con Lorena empezó a trabajar en el Hospital Siquiátrico del Peral, en hogares de niños del Hogar de Cristo. Benito y Lorena se terminaron casando y viviendo en una hospedería para niños de la calle. "Este hecho nos cambió la visión profesional y nos permitió acercarnos fuertemente al Evangelio de Jesucristo". Se fueron a estudiar a Italia casi cuatro años y regresaron a trabajar en la población del Castillo en la Pintana de donde provenían parte importante de los menores que se encontraban en el centro de Santiago. En el Centro Monseñor Santiago Tapia del Hogar de Cristo comenzaron a trabajar con niños en edad escolar. Aportaron con sus conocimientos aprendidos en el extranjero trabajando muy fuertemente con la familia. Se fueron a vivir en una zona de parcelas cerca de "El Castillo" (La Pintana). Al no poder tener hijos biológicos adoptaron seis niños; hoy el mayor tiene 15 y la menor 5 años. Hasta el año 1991 se dedicaron a La Pintana hasta que nombraron a Benito como Director Social del Hogar de Cristo, cargo que desempeña hasta ahora. Además en 1994 al crearse el Consejo para la Superación de la Pobreza Benito fue nombrado Vicepresidente y más tarde le tocó presidirlo a él también. "Desde los años 80 hasta ahora ha habido un gran avance en la reducción de la pobreza, siento que se le han ampliado las oportunidades a las personas, en La Pintana se ven grandes modificaciones producto de la jornada escolar completa, del acceso a otros establecimientos educacionales ya sea del Estado, municipales o particulares subvencionados, con buenos profesores y una buena gestión. Se ha modificado fuertemente la salud, sobretodo la salud primaria, el Hogar de Cristo tenía varios consultores primarios y los hemos ido cerrando casi todos. Hay que recordar que la mortalidad infantil era 16 por mil y hoy estamos debajo del 8, nosotros estamos en un 7,9% y USA está en un 7,2%. Ha habido un avance en vivienda, ¾ partes de la familia chilena son propietaria de sus propias casas. Hay muchos menos campamentos. Aunque la distribución del ingreso es uno de los temas pendientes, se aumentó el ingreso de las familias". "En lo material, sin embargo aun hay temas pendientes, seguimos generando 'ghettos' de pobreza y de riqueza. La capacidad de integración social es cada vez más lejana. En educación se ha avanzado pero las diferencias entre las escuelas más pobres y más ricas siguen siendo grandes. En este ámbito nos falta la cobertura preescolar que es tan importante porque si no tienen buena estimulación estas personas se ven privadas de libertad. Y la redistribución del ingreso es pésima y eso no sólo pasa por medidas educacionales pasa por replantearse cada una de las familias de Chile el estilo de vida que llevamos. Eso hay que cuestionarlo no podemos ser tan ajenos en esto. Los chilenos que pertenecemos al 20% más rico no nos debemos conformar solamente con pagar nuestro tributos, si vemos estas fuertes diferencias sociales, debemos trabajar intensamente para superarlas en nuestro propio medio ya sea a través de modificaciones salariales, compartiendo parte de nuestros ingresos con los demás, cumpliendo las leyes sociales o contribuyendo directamente con organizaciones que están promoviendo, por ejemplo, cambiar la realidad educacional chilena". "Este llamado de compartir los bienes es un llamado a la voluntad de las personas. Así veremos como la sociedad va poder cambiar con la gratuidad de los seres humanos y no la obligación de la ley. La sociedad se sostendría en el tiempo en valores muchos más sólidos que los que puede obligar la ley. La ley te puede llevar a determinados estilos de vida pero no modifica sustancialmente la estructura de las personas, ni permite que se desarrollen determinados valores. Basta recordar la ley del divorcio que es consecuencia de la crisis familiar que hemos vivido no es el inicio de la crisis familiar. Cada vez teníamos una tasa de nupcialidad menor, teníamos una tasa de nulidad mayor y cada vez había dificultades mayores en el tema de la tasa de natalidad. Tenemos todavía indicadores de violencia que son tremendos, el 50% de las mujeres es maltratado cuando está casada, el 60% de los niños reportan maltrato dentro de su hogar. Llegamos a la ley de divorcio porque el hogar se fue transformando en un infierno. Muchas de las realidades familiares no son positivas ni para los niños ni para las mujeres casadas, no son un ejemplo de testimonio para los jóvenes. Y eso responde a fundamentos valóricos que se han ido debilitando. Y esto se debe a que cada vez los espacios de gratuidad han sido reducidos y los espacios de intercambio, de reciprocidad afectiva y material son cada vez mayores. Siendo importante la reciprocidad, ésta tiene que contar con un adecuado equilibrio en relación a la gratuidad. Los seres humanos tenemos una naturaleza gratuita y si ésta no se logra equilibrar adecuadamente con la reciprocidad yo voy gibarizando mi aspecto más humano, que es ser capaz de amar a otro independiente de su respuesta. Me va a costar mucho más tener un hijo que un perro o tener un televisor que tener otra guagua porque a la tele la puedo manipular al hijo no y eso me va a requerir un esfuerzo gratuito de entrega, de donación, de abnegación. Hoy se cuestiona mucho más la capacidad de entrega de las personas y se pone como algo admirable siendo que debería ser algo común, un hábito de todos. Se cuestiona que una persona tenga una opción por el celibato, de voto de pobreza porque al final eso es mirado como algo raro, extraño, se dice algún interés debe tener, algo debe estar buscando. Se duda de la acción gratuita de otros. Continua diciendo que "hay que ampliar esos espacios de gratuidad trabajando el servicio dentro de las familias, esa apuesta hay que hacerla en Chile. Que los padres estemos más dispuestos a servir a nuestros hijos sin la intermediación de bienes materiales. La vida familiar debe retomar su sentido en la rutina y no en lo extraordinario. La rutina hoy es mal vista, para poder pasarlo bien hay que tener cosas extraordinarias y no rutinarias. La vida adquiere sentido en lo rutinario, la experiencia extraordinaria te puede llevar a profundizar el sentido, a cambiar tu rumbo de vida pero después tienes que seguir viviendo. Un Santo lo pueden botar del caballo pero después San Pablo tiene que vivir su vida. Cuando le llega la bala a San Ignacio, le cambió su vida pero después la tuvo que vivir en la rutina. Un segundo aspecto que habría que trabajar es el abrir más espacios de voluntariado permanente, no bastan los voluntariados extraordinarios, ojalá que la Teletón, los hospitales, los bomberos tuviesen regimientos de voluntarios, que todos nosotros tuviésemos como hábito cotidiano el voluntariado, que desde jóvenes dejáramos un tiempo para servir a otros, no solamente a gente extremadamente pobre sino que a todos, puede ser a la abuela que tiene alzheimer y en vez de echarla de la casa que nos turnemos en cuidarla, puede ser una persona sola que vive al lado mío, un compañero de curso que tiene grandes dificultades y hacemos un compromiso con él para ayudarlo a salir adelante... Hay gente que es seca para carretear, para ver TV, para ponerse al frente de un PC pero es incapaz de destinarle madia hora a otro. Católicos que son incapaces de descubrir el sentido a la Eucaristía y le echan la culpa al cura que es fome pero se pueden poner frente a un programa que es desastroso del punto de vista valórico y pueden estar 3-4 horas riéndose de un programa absurdo que no aporta nada para la vida de cada uno. Y lo tercero es el conocimiento de la realidad. Todos, los medios de comunicación, las Universidades, los liceos, las escuelas, todavía somos muy precarios. ¿Nos conocemos mutuamente, las diferentes realidades existentes en Chile? ¿Hemos hecho esfuerzo para trabajar una integración del punto de vista de la educación por ejemplo? Familias de distintos estrato sociales nos tenemos temores y prejuicios y éstos nos privan de libertad, generando una gran inseguridad. Hay que trabajar las oportunidades de integración social, reconocer nuestras realidades sin temores". La oración ha sido un acompañante primordial en la vida de Benito. "El aprendizaje que tuvimos en la adolescencia está muy ligado a esto que postula San Ignacio de 'Contemplación en la Acción', en la vida cotidiana uno se mantiene en contacto en oración con el Señor. Eso no significa que uno sea un ser perfecto sino que uno va discerniendo acerca de la realidad, los signos que se te van presentando para poder elegir adecuadamente donde uno se va a realizar con mayor plenitud, donde uno va a poder servir mejor y donde tus habilidades van a poder prestar servicio también a otras personas que están sirviendo en ese mismo espacio, se van a poder sumar a las habilidades de los demás. Esto te hace responsable y te ayuda a madurar y no culpar a otros de los que ocurre". Toma como ejemplo un articulo que leyó en la Revista Capital. Hablaba de lo vergonzoso y grande que es la distribución del ingreso en Chile "pero en sus paginas interiores nadie cuestionaba los estilos de vida que tenemos los chilenos. No se tocó el tema sobre las opciones de vida, sobre el uso de los bienes materiales la distribución del ingreso es mala por asuntos culturales que no solo dicen relación con la educación. Obviamente que el acceso a una buena educación para los más pobres puede modificar la redistribución del ingreso pero también hay que hacer una autocrítica fuerte que nos hemos criado en la educación para ricos, donde aspectos valóricos-culturales que nos afectan muy fuerte y que nos hacen ser muy injustos con los demás; en las relaciones laborales, en las relaciones de compartir los bienes, las oportunidades, de integrar la sociedad y ese cuestionamiento cultural es difícil, cuesta hacerlo hoy".