

Bienvenidos amigos y amigas a lo paranormal
Antes de la era cristiana, cuando los Celtas, Bretones, Galos, Escoceses e Irlandeses, disfrutaban aún de la relevancia social, solían celebrar el arranque del año nuevo, que coincidía con el final del verano, vía sacrificios en honor del, Señor del Cielo y la Tierra, Saman. Cuando los emigrantes irlandeses trasladaron el ritual al otro lado del Atlántico. La noche del 31 de octubre era costumbre, tradicionalmente, recorrer las calles del vecindario, de puerta en puerta, pidiendo comida para los dioses. La disyuntiva, Trato o Truco, ponía a los habitantes del inmueble asaltado contra la pared. O contribuían a la causa aportando sus ofrendas alimenticias o se atenían a las consecuencias. Esta festividad, que con el paso del tiempo, acabó perdiendo su carácter ritual, ha ido calando en la celebración cristiana del Día de Todos los Santos. Fiesta oficial para llevar flores a la tumba de los difuntos. Un día familiar y nostálgico, de cementerios abarrotados y recuerdos dolorosos. Mientras unos se acuestan pronto la noche del 31 para madrugar y encaminarse hacia el camposanto, otros la pasan en vela, disfrazados de cualquier cosa terrorífica algunos no necesitan los disfraces, para amanecer en una de las miles de fiestas conmemorativas. Aunque no me lo crean estos inofensivos niños son capaces de provocar los más terribles gritos y llantos de horror que resuenan en cada rincón de una casa, ubicada en Coyhaique, buhuuu…….a ja, ja, ja, ja.......