
Bueno la melancolía término, la tontera y la estupidez se fue, ahora bien centradita no más en lo que realmente importa, (esta fase fue peor que otras, pero ya paso), bien enfocada en todo lo que debo hacer en Santiago, no se muy bien como comenzar, debo dar una mala noticia a una persona y a esa misma persona comunicarle que me cago la vida por que parece que hasta hoy nunca se dio por enterado, entre otras cosas, necesito ubicar a mi amigo, no lo veo ni se de él hace ya unos 8 años, él literalmente me dejo por una prostituta, pero que se le puede pedir a un hombre, si pensaran y sintieran con el corazón, pero no, el trasero es más fuerte, (“blues del poto”, me reí mucho, con lo que cuesta conectarse, pero fue genial escucharla), es algo para la risa claro está, la preocupación me mata y sobre todo los recuerdos de esas tardes inagotables no haciendo nada, mi querido amigo Álvaro Calderón, donde cresta estas!!!!, como poder contarte tantas cosas, solo espero poder ubicarte para reírnos de nuestras benditas vidas, extraño esas tardes aplanando calles, esas fiestas en la que nos concentrábamos en buscar miles de defectos a todo el mundo y creernos superiores a todos, esos análisis sin sentido de la vida, esas conversaciones tan profundas que terminaban en nada, estoy harta de tener la razón y no poder discutir sin terminar en arrebatos, contigo siempre fue diferente, ya que hablábamos con la verdad, por lo que la risa siempre fue una conclusión, te acuerdas esos paseos extraños al cementerio, de las miles de cosas que debo hacer en este viaje, es poder ubicarte no se como, no me acuerdo de tu dirección, número, ni casa, solo recuerdo haber llegado a refugiarme de mis dramas, ser acogida con cariño, tu madre fue mi amiga, pero tu madre, acusando de tus deslices como si yo pudiera revertir tu calentura, ojala que seas feliz mi querido amigo y que nos podamos reencontrar, para hablar de todo y no entender nunca nada.