30-10-08

Laguna San Rafael


Bueno desperté como a las 4 de la mañana, a las 6 partimos a juntarnos en un lugar X, todas las viejas emocionadas con el paseo, nos fuimos directo a Chacabuco una hora de viaje, para variar llegamos un poco atrasadas, 8 en punto zarpamos de Chacabuco, frío horripilante viento, nublado, llovizna, uf, todo mal, pero estábamos tan contentas por que nos atendían como a reinas, vimos el fiordo donde se murieron mas de 20 personas impresionante, el mar tan tranquilo y de un suacate desapareció una familia completa y bueno ustedes vieron las noticias, luego de seis horas comenzamos a ver unos hielos en el camino ya habíamos tomado desayuno, picoteo, almorzado ente pisco souers y papas fritas los cahuines por mil de una no mus sana convivencia menos mal que no caigo en los juegos, en fin, entre tanto movimiento ya se ponían medios nerviosos nuestro galanes porque hasta esas horas no dejábamos de batir la lengua y las tallas aumentaban de calibre, al fin llegamos lo curioso y alarmante es que no hacia nada de frío, en la laguna misma, realmente preocupante además que por fortuna en el momento en que paseábamos en el sodiac para acercarnos más sale el sol y se ve impresionante los hielos eran celeste maravillosos, toda la gama de celestes y calipsos, supuestamente esos son los mas milenarios y difíciles de derretir, nosotras haciendo show para variar en el sodiac y confiadas dábamos brincos, nos movíamos como locas, hasta que nos dijeron que si nos caíamos durábamos solo dos minutos en el agua y el famoso salvavidas era para ubicar el cadáver, plop, ahí entramos en pánico, por que sentíamos como debajo de sodiac raspaban los hielos filuditos y ya no pudimos avanzar mas, de vuelta la lancha, bueno hay dimos jugo con el famosos wisky on the rock, y nos volvimos al hogar después de una pena enorme al ver lo avanzado de los deshielos, estaba tan pero tan cansada, agotada pero en lo mas profundo de mi ser, quedamos hecha pedazos, pero no dejábamos de batir la lengua, que horror, pobres tripulante de la nave los teníamos mareados, llegamos a las 12 de la noche a Chacabuco, y a las 2 de la madrugada a nuestro hogares destruidas como si me hubiesen torturado, nunca me había cansado tanto en mi vida con un hermoso paseo.




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